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martes, 12 de enero de 2010

¿Una nueva táctica para evitar la muerte de la prensa?


Tuve constancia de la noticia hace una semana, pero ayer vi ante mis ojos la prueba definitiva. En una mañana más propia de Laponia que de Sevilla me acerqué a mi punto habitual de venta de prensa para hacerme con un ejemplar del diario El País. Suelo quedarme un rato con el propietario del establecimiento, amigo desde hace años, para lanzarnos pullas y mofas sobre la situación de Betis y Sevilla. Ayer, primer día en el que Estadio Deportivo y El Mundo Sevilla se vendían conjuntamente por primera vez, las ventas fueron superiores a las de un día normal. La idea es la siguiente: vender dos periódicos al precio de uno. Cuán mal tienen que estar las ventas para emprender semejante camino. Sin embargo, no es algo extraño últimamente en la prensa de nuestro país. Hace cuestión de un mes, Público y Mundo Deportivo acordaron venderse conjunta e inseparablemente los sábados al precio de dos euros. Eso sí, obsequiaban con un dvd que versaba sobre la magnificencia del Barça de Guardiola.

En su edición de hoy, Estadio Deportivo se vanagloria de la estupenda acogida que ha tenido el inicio de la distribución conjunta de ambos periódicos. Los lectores, que se pueden llevar los dos ejemplares embolsados, parecen ver con buenos ojos esta promoción. Digna de alabar sin duda, sobre todo si tenemos en cuenta, los precios desorbitados que empiezan a adquirir los diarios de tirada nacional, algo que no tiene sentido ante la aparición de Internet, pero de alguna forma hay que compensar las pérdidas por la caída en la venta de ejemplares e ingresos publicitarios.

2009 empezó con promociones y colecciones extrañísimas de todos los diarios, que ya regalan hasta sartenes y croissants. La prensa, que debería venderse por su capacidad de satisfacer la necesidad de información de la sociedad. Difundir la cultura a bajo coste posibilita que la ciudadanía pueda acceder a este tipo de promociones, pero ¿hasta qué punto un medio de comunicación debe abusar de ellas para seguir vendiendo información? En los últimos años parece encaminada a ofrecer presentes absurdos con el fin de subsistir. A buen seguro, en 2010 volveremos a ser protagonistas de una y mil tácticas de los diferentes diarios con el fin de evitar la muerte anunciada del periodismo en papel de prensa, ante el auge cada vez más imperante de la información en la red. Comenzamos con una estrategia curiosa, vender dos ejemplares al precio de uno. Veremos cómo se desencadenan los acontecimientos y si en otros periódicos cunde el ejemplo.

domingo, 3 de enero de 2010

Diario de un becario sin salario


Acabó el 30 de diciembre la labor como becario en Estadio Deportivo. Primera experiencia laboral en el mundo del periodismo. Han sido tres meses singulares, y por otro lado contradictorios. Más de noventa días de sensaciones enfrentadas, por un lado el regocijo y por otro el hastío. ¿Si volvería a repetir? Quizás sí, puede que no. Desde que allá por octubre pisara por primera vez la redacción de este periódico deportivo de ámbito sevillano, mi vida ha sido un tanto extraña. Pero sin duda alguna lo que más me ha atosigado de mi estancia en la redacción ha sido la ausencia de tiempo libre. Despertarte a las ocho y media de la mañana para estar en el periódico a las 10. Salir sobre las dos y media de la tarde para empezar las clases a las tres y media, para luego acabar sobre las 19:30 o las 21:00 horas. Llegar a casa totalmente rendido, tirando la toalla tras un día agotador en el que realmente no has ejecutado tus sueños. Porque la utopía de uno, la fascinación de un estudiante de periodismo es la de entrevistar a sus ídolos, de mantener contacto directo con el mundo del deporte. Pero las cosas han sido bien distintas. Largos fines de semana llamando a equipos perdidos en la provincia sevillana para que te informaran sobre la alineación del Pedrera o La Lantejuela (con todos mis respetos). Mi mortificación llega con la compensación económica recibida por estos tres meses: cero euros. Las gracias actualizar la página web todas las mañanas y poco más. Luego está el aguantar como tus 'compañeros' de redacción te miran con superioridad, como si fueran los dioses de un olimpo que a ellos les está igual de restringido que a mí. Observar como tus capacidades intelectuales son baldías, caen en saco roto, a pesar de ser mejores desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo que las de otros redactores. La elección de realizar las prácticas durante el curso me han hecho parecer un hombre lánguido y flácido cada día desde octubre a diciembre.

Los peores días de angustia han llegado con estas prácticas no remuneradas. He dudado, sigo dudando. No tengo claro si el ámbito profesional del periodismo es el acicate que necesito en mi vida. Una ardua y exigente tarea sin duda la de informar. Recoger teletipos de EFE, volverlos a elaborar o comunicar cada día noticias frente a la gélida pantalla del ordenador no despertaban en mí una pasión inusitada. Sé que los comienzos son difíciles, que desde primera hora no te van a poner al lado de Manolo Lama, pero es que en junio la licenciatura quedará finiquitada, con más incertidumbre y titubeos que nunca. Desencantado con una labor que años atrás pensé que me iba a reparar más triunfos que tribulaciones. Retomar la idea de ejercer el profesorado, me asalta la cabeza los últimos días.

Pobre becario. Las tareas más míseras, etéreas que nadie quiere se las encomiendan a su persona. Él que desea con todas las fuerzas alzar la voz y decir: "dejadme demostrar mi valía", como si se tratara de un deportista inquieto por la falta de minutos de que dispone. En fin, comienza una nueva vida aunque parezca esto más bien una hipérbole. Volver a recuperar el disfrute por placeres aparcados durante estos meses: lectura, visionado de películas, poder escuchar música a sabiendas de que no tendré que irme a la cama temprano para madrugar, o la vida en pareja; con la que las discusiones han aumentado en los últimos tiempos a causa de la extrema fatiga. Estadio Deportivo, gracias y adiós. O hasta luego si las condiciones y las circunstancias son otras. Puedo afirmar de forma tajante e indudable que durante los seis meses que nos quedan de carrera dudo que me incorpore a una empresa como becario en prácticas. Cuestión de horarios y evocaciones. Cuando tenga la mente transparente y despejada volveremos al mundo laboral. Sólo así podré entender como devoción lo que durante tres meses se ha convertido en un obligación frustrante.

martes, 27 de octubre de 2009

Anodino futbolista, mejor cantante


No suelo escuchar la radio por las mañanas. Empero, por temas laborales, me veo obligado cada mañana a soportar media hora de trayecto en mi pequeño pero confortable automóvil. El aburrimiento mata. Tal es el grado de tedia que puede llegar a sentir una persona, que dedica el tiempo a asuntos anodinos, por ejemplo, escuchar Hoy por hoy, programa de la Cadena Ser que siempre me ha parecido largo en demasía y que tampoco me exalta sobremanera.

Pero ir cada mañana a la redacción de Estadio Deportivo a realizar las prácticas como becario, tiene su vertiente positiva. Y es que gracias a sintonizar cada mañana el espacio de Carles Francino (eso sí, tras escuchar las bromas de ¡Anda Ya!), he conocido a un cantante brasileño con una curiosa historia. Un nombre que a los lunáticos del fútbol quizás les suene de antaño, Gustavo Almeida, otrora futbolista del Celta de Vigo.

Nacido en Río de Janeiro y pontevedrés de adopción, Almeida dejó el fútbol hace once años, para dedicarse de lleno a una de sus pasiones, la música. Con su primer disco consiguió vender más de 2.000 discos (algo loable sí tenemos en cuenta que se trata de un músico independiente), llenado salas de gran prestigio a nivel nacional e internacional.

"Cabaña", segundo disco del artista, que se presentó en 2008, hace referencia a que Almeida se considera un "albañil de la música". En palabras del cantante: "Todo lo que he conseguido ha sido por mí mismo, No tengo ningún equipo detrás. Soy consciente de que mis cds donde más se venden es en mis conciertos. Me enorgullece haber tenido que piratearme, ya que se acabaron las copias originales", declaraba en la 103.2 de la FM el brasileño.

Reggae, rock, baladas... tanto en castellano como en portugués. En un estilo que tira hacia el funk y en el que se le nota la influencia armónica y melódica de Brasil. Pero Gustavo Almeida es un músico diferente. Intenta hablar de cosas no corrientes. En sus letras no tienen cabida el empalagamiento, el "te quiero mucho", "volvamos juntos" o "lo estoy pasando mal". Como él mismo confesaba, rechaza completamente la apología a la cultura de de la dependencia humana como "sin ti yo no valgo nada".

Así pues, sí tienen ocasión, presténle un oído a "Cabaña", donde incluso hay una colaboración con Jorge Vercillo, uno de los cantantes más consolidados en Brasil y que ha vendido la friolera de cinco millones de discos. En el programa tan de moda, ese Spotify gratis que no deja de anunciarte que lo puedes adquirir pagando para eliminar los anuncios, a buen seguro podrán disponer de él.
Como futbolista eras olvidable, jamás te hubiese fichado para mi equipo, pero como cantante te daré una nueva oportunidad.